Entrevista a Ignacio Pérez Franco

“Soy cristiano, pertenezco a la Iglesia católica y soy cofrade”

Ignacio Pérez Franco, con un amplio bagaje en la vida de la hermandad, no en vano pertenece a las del Baratillo, Pasión, Macarena, Gran Poder y Carretería y de Gloria a Madre de Dios del Rosario, al Carmen de San Gil y la Sacramental del Sagrario, ha publicado recientemente “Ser Cofrade. Una Vocación”, un libro de reflexiones muy útiles para todos aquellos cofrades que vivan su fe en el seno de una hermandad.

 

Ser Cofrade. Una Vocación. ¿Por qué escribes este libro?

En primer lugar, el libro lo escribo porque tenía muchas ganas de trasladar al papel reflexiones de mi vida de cofrade y después también en cierto modo por un espíritu reivindicativo porque yo quería que se pusiera en valor el papel que juegan las hermandades y cofradía dentro de la religiosidad y la fe en el pueblo de Sevilla y en Andalucía en general.

A mi me dolía mucho desde que era un chaval que se nos menospreciara y se nos considerara como un subproducto como cristianos de segunda división. Y yo entendía que no que podía vivir la vocación cristiana siendo simple y llanamente cofrade. 

Que tenemos muchas cosas que mejorar, sin duda alguna, pero todos los movimientos de la Iglesia tienen cosas que mejorar. Tenía esa necesidad de decir que estamos aquí y que los cofrades somos cristianos de primera división y el que quiera pueda vivir su vocación cristiana en las cofradías.

 

¿Ser cofrade es una vocación?

Yo creo que sí. La persona que decide vivir su fe dentro de la hermandad es porque considera que su lugar para desarrollar su vocación cristiana es la hermandad. Por la razón que sea. Ha podido ser atraído por vínculos familiares, por cuestión estética... pero una vez dentro se ha dado cuenta que puede ser un cristiano de verdad.

Una vocación es siempre una llamada y hay gente que se le llama a las hermandades de muchas maneras. 

 

En el libro se aprecia un critica velada a la Iglesia. ¿Cuentan las hermandades con el apoyo de la Iglesia?

Yo creo que cuentan. Mas que una crítica velada yo lo que pongo de manifiesto es una realidad objetiva. Después del Vaticano II amplios sectores de la Iglesia consideraron que el ciclo vital de las hermandades estaba liquidado, esa frase que hemos escuchado todos alguna vez de que no se le puede hablar a los cristianos del siglo XXI con las formas del siglo XVII o XVIII, eso lo hemos oído muchas veces y el tiempo ha demostrado que ese planteamiento era erróneo porque las hermandades siguen ahí. Y no solo siguen, sino que ahora están viviendo una época de pujanza a pesar de todas las dificultades. Somos una realidad con mucha fuerza en Andalucía. Y eso lo reconoce la Iglesia. La Iglesia ha dicho que si no llega a ser por las hermandades pues la situación de la religiosidad en el sur de España sería parecida a la del norte de España. El Norte que antes era el pulmón espiritual de España ahora es el sur. Los seminarios del sur están bastante llenos y muchas de esas personas proceden de las hermandades.

 

¿En estos momentos como ves la relación Iglesia-Hermandades?

Yo creo que estamos en un magnífico momento. Eso no quiere decir que aún haya alguna reticencia en algunos sectores del clero para con las cofradías y que haya alguna cofradía que se rebelan más de la cuenta ante la jerarquía eclesiástica. La relación ahora es muy buena y no tiene que ver con la relación del final de los setenta y ochenta que fue muy complicada.

 

¿Hacia donde vamos las hermandad?

Caminamos hacia una perfección en cuanto a la forma de vivir la fe. Rara es la hermandad que no tiene escuela de formación u organiza actos formativos, o asistencia social pujante. Están en buena dirección. El camino por recorrer es largo. No somos perfectos, la formamos personas imperfectas, pero estamos en ello.

 

¿Y la relación con otros movimientos de la Iglesia?

Prácticamente nula. Pero no por culpa de las hermandades. Yo creo que es recíproco. Falta el conocimiento mutuo. No se puede estimar aquello que no se conoce. Ha habido un acercamiento muy positivo con el Movimiento Cursillos de Cristiandad. Son muchos los cofrades que pasan por un Cursillo de Cristiandad y la experiencia siempre es positiva y sirve para relanzarlos. Pero los movimientos en general tienden mucho a ser compartimientos estancos. El Papa lo ha advertido muchas veces, tanto para Francisco como Benedicto XVI, los Movimientos no pueden ir por libres. La Iglesia es un único pueblo de Dios, no podemos ser varios pueblos agrupados. Es un terreno poco explorado. 

 

¿Existe más afición que devoción?

Ese peligro siempre lo tenemos. Algún periodista ha lanzado la voz de alarma de lo que es una religión sin Dios. Un conjunto de ritos pero sin una experiencia personal de un encuentro con Dios. Ese riesgo en el mundo de las hermandades siempre ha existido. En nuestras manos está intentar trasformar esa situación de afición en una verdadera vocación. Que no seamos aficionados a las cofradías. Que seamos cofrades.

Soy cristiano, pertenezco a la Iglesia católica y soy cofrade.

 

¿Cómo entiendes que se debe vivir la Hermandad?

Pues como una forma de vivir la fe con independencia de que hay gente que potencian más las cuestiones estéticas que las de mayor calado espiritual. Las hermandades deben perseverar en el intento Muchas veces somos como el Evangelio que muchas veces nos desesperamos porque echamos las redes y no pescamos nada. Muchas veces ponemos el empeño en un retiro por ejemplo que en una hermandad de 5000 hermanos van 10, pero no hay que desfallecer, siempre hay que perseverar. El Señor nos llenará la red. La perseverancia es fundamental en todos los órdenes de la vida y más en el terreno espiritual.

 

Hablas también de la Virgen María.

Nosotros sin la Virgen no nos entendemos. Es fundamental, la Virgen era y es una de nosotros. Nos da su estimulo.

 

¿Cómo vislumbras esta semana santa?

Desde el punto de vista de la ciudad va ser una explosión. Va ser una Semana Santa fervorosa, porque existe la necesidad de que las sagradas imágenes del Señor y la Virgen estén en las calles. Esa necesidad existe. En Sevilla estamos acostumbrados a eso y si nos lo quitan es como si nos quitaran una parte de nuestra manera de ser.

 

¿Por qué nunca ha estado en el Consejo?

Es como cuando me preguntaron que para mi que había sido más importe si pregonero de la Semana Santa o Hermano Mayor de mi hermandad. Sin dudarlo, hermano mayor de mi hermandad. Pues por qué no he estado en el Consejo, pues porque no se han dado las circunstancias, una vez porque no ha cuajado y en otros porque habiendo dado el paso al frente los hermanos mayores no quisieron que entráramos en el Consejo.

 

¿Cómo ves la Situación Actual?

Yo rompo una lanza por el Consejo actual ya que era difícil de prever que un Consejo no tuviera dos Semanas Santa.En cuanto a la organización yo por ejemplo estoy rotundamente en contra de los números clausus. A las cofradías no se les puede poner vallas. Si eso implica que tenemos que pasar de cuatro en cuatro pues lo hacemos. No hay mayor ilusión que vestirme de nazarenos en mi hermandad. A mi me dicen que me voy a vestir cada cuatro años como las olimpiadas, me mataría. Yo he vivido personalmente, por motivos de salud no salir en mi cofradía y no se lo deseo a nadie la sensación de ver irse el paso de tu Virgen y no cas con Ella. Es como si te arrancaran algo. 

 

¿Qué les dices a los Cofrades que se quitan de en medio porque el ambiente no les gusta?

Hay Semana santa para todos los gustos. Gente que solo sale por las noches a ver dos o tres. Se llenan con eso, pero no se van. Yo no concebiría irme de Sevilla en Semana Santa.

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