¿Verdad o mentira?

JOSÉ RAMÓN R. BORBOLLA RODRÍGUEZ

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Cuando comienzo esta tercera entrega de mi libro de notas recogidas desde mediados de los 60 hasta finales de los 80 del pasado siglo que titulo ¿Verdad o mentira?, me doy cuenta de la importancia de sus contenidos que pueden ser hoy día actualidad.

Vemos actualmente en distintas publicaciones cómo se siguen haciendo aquellos mismos trabajos, pero ahora con muchísimos más medios. Internet es un gran libro donde viven miles de nombres, fechas, interminables historias y datos de todo tipo sobre la imaginería y sus autores de la Semana Santa de Sevilla, que es en el único círculo en el que nos movíamos por entonces. Mi libro antiguo de notas sacado de las horas pasadas entre archivos de cofradías, libros antiguos de publicaciones perdidas en archivos como el del Ayuntamiento o en el de la Catedral, rebuscando en archivos de la prensa o en el tan tocado Archivo del Protocolo con mis maestros D. Antonio y D. Hilario que ya tenían horas y años de experiencia en estudios de nuestras Hermandades y Cofradías.

Por eso, cuando comienzo este capítulo siguiendo las obras siempre llamadas anónimas, atribuidas, del taller…, etc., ya en aquellos años nos atrevíamos a descubrir el misterio que todavía hoy esconden muchas de nuestras imágenes. Seguiré las notas sobre el gran taller de Pedro Roldán, como dije en anteriores capítulos, el autor que comenzó a construir los grandes misterios sobre pasos de enormes canastos llenos de detalles, todos ellos hechos con una razón concreta, nada dejado al azar, verdaderos altares andantes, los ángeles, cartelas, santos, pasajes bíblicos… tallados con enorme maestría por autores de renombre y es el taller de Roldán por su volumen de artistas de la madera, policromía, encarnadura, etc. donde parece ser con toda seguridad que podían llevar a cabo esas obras.

Sigamos un orden, aunque es seguro que se habían realizado más, donde están sin duda el sello del artista y su taller. En el paso de la Cofradía de la Sagrada Entrada en Jerusalén (La Borriquita), Misterio de Nuestro Padre Jesús del Silencio y la Virgen de la Amargura de dicha Hermandad, la Lanzada, La Exaltación, Montesión, Quinta Angustia, La Carretería, La Mortaja, además de sus imágenes las hermandades de Las Penas de San Vicente, Santa Cruz, La O, Nuestra Señora de la Antigua, Siete Dolores y Compasión, Los Panaderos… Ya os podéis hacer una idea de la magnitud de este importantísimo taller y de todos los que participaban en él y cuánto aportaron a nuestra inigualable y portentosa Semana Santa.

Pues bien, vamos a comenzar rescatando las notas de 1969-1974 donde se habla de la Hermandad de la Amargura. Fundada en San Julián a finales del XVII, sale al principio haciendo estación de penitencia con la imagen de la Hiniesta, obra del taller de Montañés y que mi profesor D. Hilario daba como realizada por Gaspar de la Cueva, lo que sí hay que saber es que cuando se establece en San Juan de la Palma, ya traen de San Julián las dos imágenes atribuidas a Roldán. El Cristo, en movimiento y con un pequeño escorzo, detalles que muy bien determinaban y marcaban las formas de Roldán y su enorme barroquismo. Y la Virgen del taller donde D. Antonio ve las manos del maestro, las de su hija Luisa (La Roldana) e incluso se atrevió a poner las de sus otras hijas María Josefa y Francisca, esta última madre del escultor Pedro Duque y Cornejo, que se encargaba de las encarnaduras de las imágenes de vírgenes que se tallaban en el taller. A D. Hilario le bailaban las fechas, pero reconocía que podría ser verdad.

Importante cuando aparece en las notas el nombre del escultor Hita del Castillo. En los años posteriores, en esta hermandad, aparte de la aportación del genial San Juan que acompaña a la Virgen en su paso, también se sabe que este autor aportó figuras secundarias del Paso de Misterio, concretamente los romanos, no hablando de las demás figuras que seguirían siendo del taller de Roldán.

Es cuando realiza la modificación de la imagen de la Virgen para adaptarla a la imagen extraordinaria del San Juan y tiene que hacer cambio de candelero, y parece ser que también de postura, para acercarla más al diálogo que representa este precioso pasaje bajo palio, cuando en las notas siguientes empiezan las habladurías. ¿Tocaría la imagen mariana? El parecido de esta a muchas obras de Hita del Castillo, principalmente a la Virgen del Mayor Dolor de Carmona y la de los Dolores de Aroche (Huelva) y alguna más en Cádiz da que pensar… Transcribo mis notas tal cual están en el cuaderno diciendo así: “O bien la Virgen de la Amargura le sirvió como modelo para sus obras marianas o al hacer las reformas de las que se hablan para su adaptación al San Juan a partir de 1724 terminó por hacer Hita del Castillo talla nueva. ¿Verdad o Mentira ?”.

La tan extensa obra de Pedro Roldán y su taller, y además esos detalles del más puro barroco que daba a sus representaciones, junto con la personalidad en los movimientos de cada imagen, hacen que muchos autores solo por esos rasgos (posturas en pleno movimiento) le hagan autor a él y a su taller de casi todas las obras que presentasen esas formas. Esto nos da pie para hablar del siguiente misterio, el de la Mortaja, dado por hecho por todos que era otra gran obra de Roldan en su totalidad (por lo menos en las notas recogidas en el año 1966), teniendo en cuenta todos los análisis sacados en libros, boletines, artículos de la época y con las referencias de mis dos maestros. Ahora quedan algunas de ellas en entredicho por la autoría del Cristo al imaginero Cristóbal Pérez, pero entonces allá por el 65 o 66 del siglo pasado tenían su positivo criterio y ponen mis notas en boca de D. Antonio Martín de la Torre, mi maestro, lo siguiente : “El misterio es obra de Roldán al completo, tanto la Virgen de la Piedad y Nuestro Padre Jesús descendido de la Cruz…”. Ya conocéis por el artículo anterior que asistí con D. Antonio a sus clases ante la Virgen de la Piedad donde me enseñaba el gran parecido con la de la Esperanza Macarena, afirmando que era una belleza, trabajada a conciencia, realizando una representación de una mujer no aniñada, como por ejemplo decía de la Macarena, de rasgos muy parecidos pero más joven. Para mí, entonces tenía toda la razón e incluso cuando se refería a la imagen del Cristo en darlo por obra de Roldán. Le encontraba parecido con las obras de Roldán del retablo de la Iglesia de San Jorge de la Caridad y del Cristo del Descendimiento de la Hermandad de la Quinta Angustia, además del parecido con el rostro de Cristo en una de las cartelas del paso de la Exaltación, atribuida por muchos a la Roldana, como él decía, casi calcado al de la Mortaja. Las demás figuras que completan el misterio no tenía la menor duda que eran del taller del maestro Roldán. Hay que recordar de nuevo, y así lo hago, que D. Hilario Arenas, mi otro maestro, sobre la imagen de la Macarena decía, bien documentado, que ya existía antes de que Pedro Roldán comenzara su extensa obra para Sevilla y su Semana Santa.

¿Y de Cristóbal Pérez? Por entonces, rebuscando en mis notas solo lo mencionaban trabajando para el nuevo paso de la Sentencia, tercero, de la Hermandad de la Esperanza junto al Cristo del Amor, obra de Pedro Nieto Montañés y el de la Sra. de la Esperanza Macarena de San Gil.

Difícil papeleta para los amantes de la escultura barroca cofradiera pasar del magnífico taller de Montañés y todos sus artistas a los que enseñó. Ahí están los Mesa, Ocampo, Villegas, De las Cuevas, Gaspar Ginés, etc. Al otro taller majestuoso de Pedro Roldán con sus hijos, destacando Luisa la Roldana, De los Arcos, C. Guadix, Pérez, sus hijas María Josefa y Francisca, su hijo Marcelino José, escultor y director del taller cuando desapareció su padre; los hijos de éste, Jerónimo y Diego; y su nieto Pedro Duque y Cornejo, etc. Y ahora no poder olvidarnos de José Arce, Felipe de Rivas, Alonso Martínez, su hijo Felipe, Jacinto Pimentel, Sebastián Ginés, Francisco de Gálvez, Sebastián Rodríguez, Cansino… Entre medio de estos dos talleres impresionantes, todos ellos casi en el anonimato. Difícil para los que siguen buscando poner autorías con tan escasos documentos con lo fácil que hubiera sido que las corporaciones, hoy hermandades, hubiesen ido guardando en sus archivos todo lo referente a sus titulares por medio de contratos de compraventa, escritos de la época… Como diría D. Antonio: “Qué difícil es esta Sevilla nuestra, ¿eh?”. ¿Verdad o mentira?

Y, cómo no, la Perla:
Recepción en el Ayuntamiento donde se iba a presentar por parte de D. Juan Fernández Rodríguez y García del Busto, alcalde de Sevilla, en petit comite la idea de entregar a todos los costaleros profesionales y los pocos hermanos costaleros de entonces el título de Costaleros de Sevilla y su carné que les acreditaba como tal, en una cena en el restaurante Los Monos. Pues bien, en una esquina el Penitente, Manolo Santiago Moreno, Rafael y Manuel Franco, Palma, El Cerrojo, y muchos más, y dice Salvador: “Esto parece la creación de un nuevo sindicato”. A lo que contesta Rafael Franco: “¡Hombre! Es una forma de reconocernos y es bonito”. El Moreno apuntilla: “Aquí han tenío que venir los niños para que se nos reconociera ¿o no?”. Y salta Manolo Santiago con su característico gracejo: “Aquí lo que hay es un lío formao mu gordo que se va a arreglar llevándonos a cenar al Puesto de los Monos y nos van a dar un carné pa el fútbol o ¿no os habéis enterao lo que ha dicho el señor alcalde?”… ¿Verdad o mentira?
Continuará…

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