Lo que perdió Sevilla y está en Jerez.

JUAN CARLOS GALLARDO RUIZ FOTOGRAFÍAS: JESÚS GUITARTE (ARCHIVO PRADOS Y HERMANDADES)

0
6970
Foto 1

En el pasado siglo XX fueron muchas las cofradías sevillanas que remozaron sus enseres procesionales para amoldarlos a las entonces modas de la época. En la mayoría de los casos se trataba de sustituir los pasos de Cristo, casi la totalidad de ellos de estilo neogótico o de líneas rectas en madera de tonalidades muy oscuras y con escaso valor artístico. En gran parte de los cambios se acertó; de hecho, se realizaron nuevas piezas que hoy día son auténticos referentes de nuestra actual Semana Santa. Pero también hay algunos ejemplos de sugestivas obras de arte que abandonaron la capital y que se encuentran repartidas a lo amplio de toda la geografía nacional, aun teniendo un grandísimo valor artístico y, en algunos casos, aún hoy día, en algunas corporaciones se sienten huérfanos de lo que en su día transfirieron. A modo de ejemplo, una de las pérdidas patrimoniales más importantes es, sin duda, la del paso en el que procesionó el Cachorro entre 1929 y 1973, al igual que importantísimas piezas de bordados realizados en tiempos remotos, algunos de ellos referentes en este noble arte y que abandonaron la ciudad por diversas y en algunas ocasiones por incomprensibles causas. En la cercana y entrañable localidad de Jerez de la Frontera se puede apreciar una parte significativa de algunas de estas históricas y artísticas obras.

Asiduamente se ha departido que las dos semanas santas andaluzas con más similitud entre sí son la sevillana y la jerezana. Uno de principales motivos se debe a que ambas ciudades pertenecieron a la misma jurisdicción arzobispal durante una amplia etapa de la historia. No será hasta el 3 de marzo de 1980 cuando el Papa Juan Pablo II erigiese la nueva diócesis asidonense-jerezana y gracias al incesante interés del Cardenal Bueno Monreal, se creó en 1960 la vicaría de Jerez con obispo auxiliar al frente.

Describía el paralelismo entre ambas celebraciones en referencia al argot, el orden de los cortejos, las insignias, las marchas procesionales y la forma de llevar los pasos, aun con la diferencia de que en Jerez se portan con molía y en Sevilla con costal, pero exteriormente apenas se aprecia en su andar (excepto en los muy instruidos). Otra idiosincrasia entre ambas semanas santas son las parecidas formas de concebirlas y el celo en el desarrollo de sus extensas actividades durante el año entre sus cofrades. Son considerables los cofrades jerezanos que están muy pendientes de la actualidad cofradiera sevillana en todos sus sentidos, al igual que a una parte de los cofrades sevillanos desde siempre nos ha interesado conocer al máximo la idiosincrasia de la Semana Santa jerezana.

Esta similitud entre las dos celebraciones se hizo aún más cercana a principios del siglo pasado (época considerada por los jerezanos como prominente en su Semana Santa, ya que se fundaron la mayoría de sus hermandades) y los entonces dirigentes de las cofradías tuvieron el inmenso acierto de adquirir obras de arte que pertenecieron a distintas e importantes hermandades sevillanas y que han sido mantenidas en el tiempo en un excelente estado de conservación, con lo que ambas Semanas Santas tienen un plus más de similitud. Vamos a ir citándolas.

La primera obra que podemos observar, que perteneció a Sevilla, es la corona de la Virgen de la Misericordia, titular de la Hermandad del Transporte que procesiona en la tarde del Domingo de Ramos. La citada presea perteneció al ajuar de la hermandad de la Amargura de Sevilla (fue vendida por 3.000 pesetas en junio de 1956). Dicha corona ha sido ampliamente reformada, dorada y enriquecida por el orfebre Manuel Seco. (Foto 1)

La hermandad de la Santa Cena jerezana realiza su estación de penitencia en la tarde del Lunes Santo. El sagrado misterio procesiona sobre las riquísimas andas de madera tallada y dorada que realizase en 1929 el prolífico artista Antonio Castillo Lastrucci, con diseño de Juan Pérez Calvo, para el portentoso crucificado del Cristo del Cachorro, y en donde procesionó hasta el Viernes Santo de 1973, teniendo la hermandad jerezana el gran acierto de adquirirlo un año más tarde por un importe de 325.000 pesetas.

Esta magistral obra posee una inmensa personalidad y cuenta con 32 figuras de ángeles. Muy característicos son los seis ángeles mayores que sostienen tanto los candelabros de guardabrisas de las esquinas como los dos faroles que se sitúan al centro del canasto. El paso cuenta con seis cartelas de plata con escenas de la pasión realizadas por Cayetano González. Castillo utilizó en esta obra una gran parte del proyecto que hizo para la hermandad de San Benito, que nunca llegó a ejecutarse, y en el que debía de haber procesionado el misterio de la Presentación al Pueblo. (Foto 2)

Foto 2

En el Martes Santo jerezano realiza estación de penitencia una de las hermandades más populares de la ciudad, la de Los Judíos de San Mateo. Su delicada Virgen, María Santísima del Desconsuelo, procesiona bajo los magistrales bordados en oro sobre terciopelo azul pavo que realizase el genial artista Juan Manuel Rodríguez Ojeda para la majestuosa Virgen de la Amargura, entre los años 1902 y 1905. Años después, en 1926, la Hermandad del Desconsuelo adquirió el soberbio conjunto de palio y manto por una cuantía de 19.500 pesetas. Este palio fue el primero que realizó Juan Manuel Rodríguez Ojeda con este diseño, que le sirvió de modelo para otros palios. (Foto 3)

Foto 3

La Hermandad de Santa Marta, la cual representa el misterio del traslado al sepulcro, transita el Miércoles Santo por las calles de Jerez de la Frontera sobre un paso que perteneció a la Hermandad de San Benito. Fue diseñado por Juan Pérez Calvo, tallado en 1945 por José Gallego y dorado por los talleres de Herrera y Feria. En 1966 fue vendido a la citada hermandad. Uno de los motivos de la venta fue los desperfectos que sufrió en las inundaciones del Tamarguillo, aunque lo curioso es que ese año el paso realizó estación de penitencia en las Catedrales de ambas ciudades. El Martes Santo el paso fue utilizado por la hermandad sevillana para procesionar el Misterio de la Presentación al Pueblo y dos días después, una vez desmontado el paso, se trasladó a Jerez, donde salió por primera vez portando el misterio del traslado al sepulcro el Sábado Santo. Dos salidas en una misma Semana Santa, en dos ciudades diferentes y con dos misterios distintos. (Foto 4)

Foto 4

El Jueves Santo, desde la céntrica parroquia de San Dionisio, procesiona bajo palio la venerada talla de Nuestra Señora del Mayor Dolor. Las caídas del mismo y el manto es diseño de quien fue pintor costumbrista José Tova Villalba y fueron bordados con oro y pedrerías por Juan Manuel Rodríguez Ojeda para la Virgen del Refugio de la Hermandad de San Bernardo, finalizándolo en 1903. El techo de palio tiene bordado en el centro el escudo de la Hermandad jerezana, rematándolo una enorme corona real; todo ello circundado por el collar de la Orden del Toisón de Oro (siendo este un rastro muy visible del antiguo escudo de la Hermandad de San Bernardo). En el interior del palio se aprovecharon los antiguos bordados del anterior, realizados en 1881 por Patrocinio López. El 6 de abril de 1927 la Hermandad del Mayor Dolor adquirió el conjunto de palio y manto por un importe de 16.000 pesetas, estrenándose en la Semana Santa de 1929. (Foto 5)

Foto 5

La Virgen de la Confortación, de la Hermandad de la Oración en el Huerto, tiene la particularidad de ser acompañada bajo palio por un ángel, el cual la conforta ofreciéndole un pañuelo. La peana donde va entronizada la Dolorosa es de plata de ley y fue adquirida a la Hermandad de la Amargura de Sevilla, desconociéndose las fechas de ejecución y de la compra. La pieza está totalmente repujada con hojas de acanto y cabezas de ángeles. Las jarritas delanteras del palio, igualmente no catalogadas, también pertenecieron al palio de San Juan de la Palma. En esta hermandad del Jueves Santo jerezano afirman que las caídas de su paso de palio pertenecieron a la cofradía sevillana de la Santísima Trinidad, las cuales fueron bordadas por Juan Manuel Rodríguez Ojeda en el año de 1925 y cobijaron a la bella imagen de la Esperanza Trinitaria hasta la Semana Santa de 1938. Este dato no está confirmado en los archivos de la hermandad sevillana, pero lo que sí se reafirma es que elementos de esas caídas fueron vendidos a alguna hermandad, pudiendo ser a esta de la Oración en el Huerto. (Foto 6)

Foto 6

En la madrugada del Jueves Santo en el paso del Señor de la Sentencia de la popular Hermandad de la Yedra procesionaron hasta 2006 las antiguas imágenes del misterio de la Macarena (conocida popularmente como la Barbería). Actualmente, estas imágenes se encuentran expuestas en las dependencias de la hermandad. (Foto 7)

Foto 7

El Viernes Santo realiza su salida la Hermandad del Santo Entierro. Su paso de palio es singular en su iconografía, ya que en él la Dolorosa de advocación Nuestra Señora de la Piedad es confortada por San Juan y María Magdalena, mientras que María Salomé y María Cleofás aparecen en la delantera cosiendo los paños para amortajar al Señor, llevando una de ellas en sus manos una aguja y un dedal; y la otra, unas tijeras. Este completísimo y armónico conjunto de palio y manto, de estilo romántico, fue realizado originariamente para la hermandad trianera de La O, en los años 1882 y 1891, por las portentosas manos de las hermanas Antúnez. Ambas obras fueron adquiridas por la hermandad jerezana en el año de 1930. (Foto 8)

Foto 8

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here