Aquella deuda que estibó el olvido.

MARIANO LÓPEZ | JOSÉ MARÍA LOBO ALMAZÁN | JULIO RUFO BARNETO

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Dedicado a la memoria de Saturnino Barneto Atienza (1894-1940) y a Rosario Barneto Torreglosa (1934-2015), su hija, aquella mujer sevillana que siempre tuvo viva para los suyos la llama de su recuerdo.

¿El porqué de este artículo? Bueno, pues como todas las cosas en la vida, no tuvieron que darse cita las musas del Parnaso para que esto sucediera. Quizás la casualidad o el destino fueron causantes de que hoy empiece a escribir sobre el tema. Fue un día como otro cualquiera en el ejercicio de mi profesión como médico, cuando acudió a mi consulta un joven de apellido Barneto y que no era otro que el biznieto de aquel presidente sindical que en época republicana, quizás sin ser cofrade ni ser hermano de ninguna hermandad, ni tan siquiera seguir unas pautas de creencias y cumplimiento al uso, estaba imbuido en una ideología revolucionaria y social que enfatizaba y preconizaba el cambio a una nueva sociedad nacida de la Revolución Rusa de años atrás.

Pasados los años y con casi noventa de recorrido, creo que es hora de matizar y comprender ciertos comportamientos y frases que fueron objeto de paradigmas de una época y que fueron manipuladas por la óptica ideológica de la publicación o el vocero de turno.

“Al segundo año de la República, cuando se realizó por los cofrades el primer intento para celebrar la Semana Santa, hicieron visita al presidente del Sindicato de Transportes, este era un marxista puro y ateo integral, pero además de esas cosas era sevillano, y después de meditar la pregunta que se le hacía si los costaleros estaban dispuestos a meterse debajo de los pasos, dio solamente una respuesta afirmativamente: ¡Nuestro Padre Jesús del Gran Poder –dijopesa tanto como un saco de café!. Y quedó satisfecho con esta irreverencia, que dejaba a salvo sus convicciones, sentando su buena teoría marxista” 1.

No es nuestro objetivo imponer nuestra ideología o nuestro punto de vista sobre los hechos ocurridos en aquellos años republicanos, pero por otra parte nos parece de capital importancia el conocimiento y las diferentes interpretaciones desde diferentes ópticas de análisis, ya que siempre nos ayudará a comprender de una manera más libre nuestro pasado histórico. Además “las verdades a medias” no son tan siquiera ni medias verdades y arrimar “el ascua a las sardinas” de uno u otro lado siempre conduce a una visión un tanto sesgada y partidista de nuestra historia. Por el contrario, el conocimiento en profundidad de los hechos y sus protagonistas siempre nos ayudarán a comprenderlos.

El periodista Manuel Chaves Nogales, en la revista de la época Ahora, y en un artículo titulado: Los que van debajoexponía: “¿Cómo vamos a decirle a esos tíos bolcheviques que nos saquen los pasos?” 2. Este pensamiento estaba en el ánimo de muchos cofrades de la época por la adscripción de estos obreros portuarios –y, además, costaleros- a Sindicatos de Izquierdas, caracterizados por ser laicos y mantener una posición muy crítica con la Iglesia, además de por su compromiso con la lucha obrera.

Si nos acercamos a la figura de Saturnino Barneto es porque, quizás, su actuación en ese momento aseguró el trabajo y la participación de los obreros portuarios como costaleros al servicio de las hermandades en años sucesivos. No fue un hecho nada baladí, pues aseguraba la continuidad del trabajo costalero aunque fuera como ampliación del trabajo de la estiba cotidiana, con la compensación de un salario retribuido pactado por el sindicato y las diferentes hermandades de la ciudad.

En los contactos con descendientes actuales de Saturnino (nietos y bisnietos), hemos podido recabar una serie datos personales trasmitidos por tradición oral de su hija Rosario, que siempre se esforzó por trasladar las vivencias y recuerdos que a su vez le fueron entregados por sus mayores.

Saturnino Barneto Atienza nace en la localidad pacense de Jerez de los Caballeros a finales de 1894, trasladándose a Sevilla siendo un niño. Se casó con Rosario Torreglosa, a la que conoció cuando ambos eran corcheros de la Fábrica de Armstrog (1909-1972), una de las industrias más mecanizadas de la ciudad asentada en la avenida de Miraflores, uno de los focos industriales más activos de Sevilla en la época.

Vivió en una casa vecinal en la zona de la Macarena, en la calle Patricio Sáez, enfrente de un corral que se conocía como el de “Los Caballitos”, pues uno de sus vecinos fabricaba, con el concurso de otros, los famosos caballitos de cartón, juguete muy apreciado por los niños. Tuvieron cuatro hijos de los que se separó necesariamente siendo muy joven, pues cuando estalló la Guerra Civil sus hijos eran aún muy pequeños: Armando, 11 años; Julio, 8; Rosario, 2; y la menor, Rosita, que contaba solo con 6 meses.

Afiliado a la CNT y después al Partido Comunista, siempre se destacó por liderar la lucha obrera y las reivindicaciones de los trabajadores. Junto a su compañero y amigo Pepe Díaz se convirtieron en dos figuras históricas de aquellos años de la Segunda República y, según se cuenta en la bibliografía consultada, destacaron por ser personas íntegras, consecuentes y comprometidas con sus ideales 3. Fue el primer español que falleció en el exilio soviético en el año 1940 y sus restos aún reposan en el cementerio moscovita de Novodevichi.

Creemos que ha llegado el momento de exponer el fruto de nuestras investigaciones en la Hemeroteca de Sevilla en referencia al hecho que aconteció en la sede del Sindicato de Transportes, que tenía su modesta sede en la calle Arenal. Barneto aparece en su artículo como un obrero de gran inteligencia, hombre de un talante natural nada común que ha estado en Rusia y habla de su viaje y lo que ha visto de forma apasionada y muy distinta a como lo harían los hombres de letras, y nos explica la labor de la acción que acaba de realizar a favor de los compañeros viejos o lesionados que ya no sirven para el trabajo duro que se realiza en el puerto.

“Al obrero del puerto no le alcanzaba el Retiro Obrero, pues su trabajo no era diario, y el salario era de 4 a 5 reales diarios. Los que tenían influencias se quedaban agregados a una cuadrilla cobrando una pequeña remuneración por caridad; otros quedaban como guardas de las mercancías por 4 o 5 pesetas por diez o doce horas de trabajo. Actualmente ha cambiado radicalmente la cosa, la organización sindical ha conseguido de las casas consignatarias una cantidad necesaria para que nada les falte a los obreros viejos, y estas guardias de las mercancías la harán desde ahora los jóvenes agotados, enfermos e incapacitados para el trabajo en turnos de ocho horas y percibiendo un sueldo de 6 pesetas de día y 8 de noche. También apuesta por la creación de una cooperativa de consumo, y un consultorio médico farmacéutico” 4.

Los costaleros de las hermandades tenían como cantera fundamental a los trabajadores de la estiba portuaria, “incluyéndose otros gremios de obreros de carga y descargas sobre todo de mercados de abastecimientos y otros oficios que exigieran destreza o fuerza física, albañiles, tejaremos, etc.”5. Hemos comprobado a través de entrevistas realizadas para el Trabajo de Suficiencia Investigadora, la solidaridad existente entre aquellos costaleros asalariados. “Cuando un costalero estaba viejo, había muerto, o ese año estaba enfermo, se dejaba su puesto libre para que su familia o viuda e hijos pudieran cobrar el jornal, otras veces cuando cobrábamos la ‘corría’ el Domingo de Resurrección se pasaba una boina, una gorra o un pañuelo para que los demás miembros de la cuadrilla aportaran parte de este salario extra de costalero para el compañero y su familia en situación de necesidad” 6.

En cuanto a la disposición de los obreros portuarios y el beneplácito del sindicato a que pudieran seguir trabajando en las cofradías como costaleros, el presidente expresa lo siguiente: “Sacarlas, nada tenemos nosotros con las hermandades, las cofradías las estimamos nosotros como un trabajo más a realizar , y solo pediremos que se aplique a ese trabajo la misma tarifa que rige en el puerto, que es 16 pesetas al día por ocho horas de trabajo y los domingos y festivos 32 pesetas. Las cofradías que estén en la calle más horas de lo que marca la jornada pagarán como es natural deshoras” 7.

En cuanto a la dureza del trabajo costalero, el propio Saturnino reconoce el enorme esfuerzo que supone esta actividad y se anticipa a un fenómeno que hoy cobra vigencia en todas las cuadrillas de hermanos o de aficionados no asalariados que existen en la actualidad. “Estamos estudiando que para algunas cofradías se establezcan dos turnos de hombres para cofradías con más horas de permanencia en la calle, llevar un paso resulta más duro que cargar con un saco de 100 kilos, ya que cuando se cargan fardos, la vuelta se hace de vacío, mientras que en un paso se requiere un trabajo continuo. Un saco de 100 kilos siempre pesa igual, mientras que en calles bombeadas, los obreros que van a los lados soportan 50 kilos y los del centro 200. Los hombres que van debajo de los pasos beben y se emborrachan para no darse cuenta del enorme trabajo que realizan” 8.

En cuanto al número de afiliados y profesiones que se integran en el Sindicato de Trasportes, de gran peso específico en la época por la importancia estratégica del puerto y la movilidad y abastecimiento de las mercancías, comenta: “El Sindicato lo componen unos 5000 afiliados, solo del puerto 1400, lo componen otras secciones, carreros, chóferes de camiones, tranviarios, estibadores portuarios, cargadores de los mercados y de las estaciones. Todas las profesiones que afectan al transporte” 9.

Las palabras del alcalde republicano de Sevilla, Sr. José González de la Bandera, vienen a corroborar lo ya apuntado en el testimonio de Barneto: los obreros portuarios no tienen intención alguna de no sacar los pasos. “Las fiestas tradicionales de la primavera deben de celebrarse con el esplendor de siempre, los obreros ven con gusto esta celebración, por cuanto aparte de otros motivos, en los trabajos de preparación se ocupan muchos brazos, lo que contribuiría a remediar en algo el problema del paro. Concluyó el Alcalde diciendo que hay que defender las tradiciones sevillanas y pensar en sevillano, para contribuir con todos los medios a que se purifique la atmósfera que envuelve a la ciudad, de lo que se aprovechan los que se sienten celosos de su grandeza” 10.

En una carta al director de este mismo diario se manifiesta la gratitud a la primera autoridad gubernativa y al Señor Alcalde por su simpática campaña en pro de la celebración de las fiestas primaverales, y con respecto a los obreros costaleros matiza: “Mi gratitud como buen sevillano a los simpáticos obreros del puerto, que prescindiendo de partidos e ideologías, solo se han sentido en este caso como buenos sevillanos, vosotros que no desdeñáis llevar a Dios en vuestras doloridas espaldas de trabajadores, valla para vosotros la gratitud del pueblo de Sevilla” 11.

Archivo: Mariano López Montes

Cristo de la Humildad y Paciencia en el misterio que procesionaba, saliendo de la Parroquia de Omnium Sanctorum en 1931.

La separación del mundo del trabajo u oficio y del mundo del trabajo costalero en aquellas cuadrillas asalariadas era patente. Siempre se han considerado como dos escalas separadas y esta del trabajo para las cofradías era ajena y no mediatizada por movimientos políticos y sindicales existentes.

Un antiguo capataz ya desaparecido comentaba en una de las entrevistas que al principio de la democracia, con la implicación de partidos políticos y centrales sindicales, algunos costaleros se presentaban a las igualas exhibiendo el carnet del partido comunista o símbolos de las centrales sindicales a las que pertenecían siendo siempre advertidos por los capataces y otros costaleros, que todo eso servía para el trabajo diario, pero que esto los pasos y las cofradías eran un mundo ajeno a esas cosas 12.

En fin, que este artículo quiere dedicarse a la memoria de sevillanos de a pie como Saturnino Barneto y otros tantos, anónimos pobladores de esta ciudad, que supieron dar lo mejor que atesoraban y que un día tuvieron que marchar a un destierro que nunca merecieron. Que su recuerdo vuelva a cobrar vida en la sencillez de estas páginas, que nuestras diferencias ideológicas, políticas y sociales nos sirvan para enriquecer nuestra convivencia y para construir una sociedad cada vez más justa y libre donde todos tengamos cabida, sin que el resentimiento condene una vez más al ostracismo del olvido.


  1. CARRERO RODRÍGUEZ, J., 2003, Hemeroteca cofrade, Volumen I, Sevilla, Fundación Cofrade, p. 181-182.
  2. CHAVES NOGALES, M., 1935, Revista Ahora, Sevilla.
  3. SALAS, N., 1993, Bienvenido a Sevilla, camarada Alexis, Sevilla, Ed. Castillejo.
  4. El Liberal, 08/02/1932.
  5. LÓPEZ MONTES, M., 2017, Procedencia socio-laboral de las antiguas cuadrillas de costaleros de Sevilla, Sevilla Cofradiera, p. 75-78.
  6. LÓPEZ MONTES, M., Trabajo para la Suficiencia Investigadora en Antropología, Entrevistas.
  7. El Liberal, 08/02/1932.
  8. El Liberal, 08/02/1932.
  9. El Liberal, 08/02/1932.
  10. El Liberal, 12/02/1932.
  11. El Liberal, 21/02/1932.
  12. Entrevista a Antonio Villanueva Pérez y Domingo Rojas, antiguos capataces de cuadrillas asalariadas.

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