Costaleros, ¿hermanos?

JOSÉ LUIS MUÑOZ

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Foto: Juan Carlos Gallardo

Sigue existiendo entre los cofrades, y es un recurso más de alguna prensa cuando no tiene temas de actualidad, la manida disyuntiva entre la conveniencia de que los costaleros sean hermanos o no lo sean. Para un servidor este tema está zanjado hace muchos años ya.

Una vez más defiendo que en la diversidad está la mayor riqueza de nuestra Semana Santa y, por ende, de nuestras hermandades. De esta manera hay hermandades que no entenderían su estación de penitencia sin una banda contratada y otras que no serían las mismas si no fuesen las propias bandas de la hermandad quienes acompañaran musicalmente a sus titulares. Hay cofradías que se enorgullecen de contratar a los mejores floristas y hay otras que presumen porque son los propios hermanos o priostes los que voluntariamente hacen este trabajo. Hay corporaciones que ni dudan en que cada bordado que se haga debe de salir del profesional más cualificado del momento y otras que crean un taller entre los propios hermanos que son quienes bordan las piezas más preciadas para el ajuar de sus imágenes. Hay hermandades que tienen bufetes de letrados que las defienden o que contratan arquitectos para sus necesidades y otras que encuentran entre sus hermanos abogados que hacen su trabajo altruistamente y arquitectos que ejecutan proyectos encantados y sin coste si son para su hermandad. Podríamos poner muchos ejemplos más.

El hermano costalero es una figura con tan solo 45 años de antigüedad, surgida de un movimiento juvenil en torno a las cofradías y que suplió a los que de manera profesional o asalariada suponían un coste para las maltrechas mayordomías de los años 60-70. Esto no se nos debe olvidar, pues como en los anteriores ejemplos, lo que se hizo fue buscar entre los hermanos a aquellos que estuviesen dispuestos a realizar un oficio remunerado de manera gratuita, incluso pagando su papeleta de sitio. Tanto se extendió la idea que ha acabado por terminar con el oficio, siendo la hermandad de Santa Marta la única que oficialmente contrata y remunera a capataz y costaleros.

Decía que este tema hace tiempo que está zanjado para mí porque entiendo a las hermandades que contratan costaleros, entiendo a aquellas que nombran a un capataz y le dan la libertad de elegir a su cuadrilla, entiendo a aquellas que hacen lo propio pero instan al capataz a que tenga preferencia por el hermano y entiendo a aquellas que exigen que sus costaleros sean hermanos. Cada cual debe ser consecuente con sus posibilidades y su idiosincrasia. Todas estas maneras de entender la cuadrilla pueden coexistir sin que ninguna sea mejor que la otra de manera taxativa, sino la más adecuada a cada cofradía.

Aún así sigo pensando de la misma manera que lo hacía Enrique Esquivias en su pregón de Semana Santa de Sevilla del año 2007: “… porque hubo un tiempo en que los hermanos elegían a su Junta de Gobierno, la Junta al capataz y el capataz a sus costaleros y cada cual sabía perfectamente dónde empezaba y dónde terminaba su tarea; y aquello no era autoritarismo sino orden y sentido común”.

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